jueves, 4 de octubre de 2007

ADMINISTRADO

El nombre es el marchamo,

tu etiqueta de almacén

y tu expediente.

El nombre te invade

y te muta en lo que debe,

sellado a doble copia

te tramita y diligencia

y eres eso,

como suena la palabra,

eres lo pronunciado,

nominado,

nominativo

y no puedes desnudarte

del envoltorio codificado,

de la carpeta de memoria,

de las dobleces de folio

de capítulo corregido.

El ser es trayecto

de cinta de goma,

transitando negociados

donde te suman acotaciones,

notas al margen,

paginado,

encuadernado

y al final,

archivo decretado

en legajo de lápida.

El nombre te posee,

te incoa,

te instruye

y te desecha.

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