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TABACO

Intento salir del humo,
del que da contenido a mis toses,
a mis esputos.
El veneno marrón que respiro
degustando tóxicas bocanadas,
que me ahoga y mata,
me condena,
me encadena,
y llena
el vacío de los momentos,
los silencios,
las pausas,
palabras envueltas en papel
y volutas blancas,
o grises,
tiñendo las cortinas,
amarilleando canas
y sonrisa.
Escapo de la brasa,
la ceniza que ofende
los ropajes negros
y los blancos pavimentos.
Reniego de la elegancia,
del carisma liado,
incinerada virilidad
del patético suicida.
Busco el fresco
del aire que no llega
a recovecos de un pulmón
en ciénaga.
Sufro la ausencia,
me consume la impaciencia
de volver al agujero
de la garganta hervida
y boca calefactada
de áspero beso.
Lucho por la libre vida,
independencia
del absurdo,
de la lenta autolesión
gozada en sobremesa.
Huyo de ser fugitivo,
proscrito toxicómano,
encabinado,
aislado,
mal mirado
por incorrecto.
Querer,
quiero,
poder,
no sé.
Yá se lo cuento,
o lo invento
y miento.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.