miércoles, 21 de mayo de 2008

VISTA

Veo,
ya con cristal
pero veo.
Ligero aumento
que despeja la niebla
de años rápidos
de ver deprisa.
El libro,
antes cercano,
de repente,
en un fronterizo segundo,
debía alejarlo
para digerir el mensaje.
Ahora,
hoy,
soporto peso de montura
sobre la nariz vírgen.
Tras la lente
la letra clara,
borroso
el contenido
pues es déficit,
no de pupila
sino de alma.
De alma cansada,
no de vieja,
sino de ajada.

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