sábado, 13 de junio de 2020

DÍAS DE MANOS LENTAS

En los días de manos lentas, 
voces aladas 
y abrazos sugeridos, 
se gestó la historia fugitiva 
de un mundo por situar. 

Tras la peste la ira guardada, 
tras la ira los solares de ceniza 
y el holor a humo 
de los muertos más atónitos. 

En los días de manos lentas 
se desempolvan los armeros 
y se invoca la mordedura. 

No me coge en buen momento 
tanto torbellino, 
que no anda uno para anales de la historia, 
para tanta resolución postergada 
y tanto resuelto advenedizo. 


CÁRNICO Y ÓSEO

No, 
yo no soy expectativas 
ni presunciones y supuestos. 

Soy este ente cárnico y óseo, 
débilmente vascularizado, 
que arrastra la existencia hasta donde llegue. 

Disculpen decepciones 
aquellos que ideas tuvieran. 

Soy fallido como todos, 
aleatorio en emociones 
y el miedo también es mío, 
como la rabia. 

Ejemplo de nada 
pero me entrego y relato 
mis avatares que no debiera, 
por mor de encarar los baches 
y mostrar la opción a quien le valiera. 

Poco más, 
sin lugar al equívoco. 

Alguien en tránsito 
con muchas paradas posibles. 

jueves, 11 de junio de 2020

ROSA MARÍA

Saberse cordaje, 
maraña, 
encarnadura, 
poco más que amalgama, 
entretela 
que se orea y vuela, 
vuela en lo diario 
creando estampas 
y vuela al final 
multiplicándose en memoria. 

Saberse y ser, 
ser más de lo que se es 
para ser todos 
y en casi todos vivir en las escenas. 

Saberse y buscar encuentros 
renegando de las iras. 

Crear sonrisas 
con el gesto y la palabra 
para irse con el saber estar 
en varias lenguas, 
todas de todos. 

martes, 9 de junio de 2020

PAU

Reiterado en el estribillo,
dependiente de algún beso,
te fuiste gritando versos simples
de optimismo en las caídas.

Inquebrantable al desaliño,
al desaliento y la derrota,
los ritmos caribeños te persiguen.


viernes, 5 de junio de 2020

TAL DÍA COMO ÉSTE

Naciste de un acorde y un quejido,
volátil y verdadero como lo amargo,
tal día como éste
que nos va liberando.

Blanco de jazmín,
verde de oliva,
los gitanos verdes te cantan
devolviéndote el canto en cuanto pueden.

El verde te persiguió por las barandas verdes,
molesto por tu canto libre de clavel en boca.

Verde te quiso el mundo
y en verde te mataron hienas,
las de siempre,
las alérgicas a la alegría en rama
y a la palabra.

A ti que aleteaste en los pueblos
el arte de carromato
y en las torres de Manhattan cincelaste la poesía.

Te mató la España de Bernarda,
la del velo negro
y el luto eterno.

Gentuza del mal aguardiente
tras el incienso procesionado.

Los mismos que ahora ladran
cualquier movimiento de los peces,
los que envenenan el pan
con el odio al galope.


miércoles, 3 de junio de 2020

EN TANTO HAY GORRIONES

Llega el día en que se te secuestra el aire
y te tornas polluelo en la bocanada,
hambriento de lo que te rodea
y buceas en seco hasta que llega la mano amiga,
te calma la agonía
y vuelves a la odisea al paso,
donde las sirenas cantan para que la nave encalle.

Es posible que hastíes del hastío de estío
y la vida se te espese,
se fragüe como hormigón de solera
y tanta fatiga no merezca sostener la osamenta
mutilada y mutante.

Entre tanto encuentros,
aleteos espumosos de afecto
que te asisten en lo desvalido.

Y no sé si sabré si será la mente
la que te estrangula porque no te crezcas.

Será lo que sea pero peor es no ser
en tanto se puede ser,
en tanto hay gorriones brincando en las aceras. 

lunes, 1 de junio de 2020

YO, POR MIS COSAS

Mientras cruza la calle un venado sagrado
se funden los vehículos con un asfalto meloso
desatando la acuarela que escondíamos en los balcones.

Yo, por mis cosas, suelo seguir en casa cosiendo camisas
de blanco añejo,
de las de vestir las ánimas.

Me asomo a veces a la saetera
de este torreón sin almena para ver la maravilla
que es lo que está,
los peces suicidas invadiendo las aceras
y los niños raptados gritando tras la máscara.

Hay repunte en el extravío de lo humano,
según cantan las pantallas,
y hay carestía de cuchillas
para las venas más rendidas.

Yo, por mis cosas, suelo seguir en casa
deslavazando las espigas que me dieron
las gentes cereales,
las que siempre nutren en la presencia y la memoria. 

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...