martes, 7 de agosto de 2007

TORMENTA DE VERANO

Desayunando hiel

en rencor untada,

veneno solo,

sin azúcar

y zumo agrio

de rabia exprimida.

Nuevo día opaco,

reiterado almanaque

de hojas sucias,

polvorientas de hartazgo.

Atasco en el camino,

tramo en obras

sin apertura a la vista.

Embotellamiento de ahogos,

gritos colapsados

y la nube,

compañera vieja,

ofreciendo el rayo

como única luz,

feroz resplandor fugaz

de estruendo tardío.

Se anulan reservas

en hoteles futuros

y no hay billetes

en la sellada taquilla

de aquel concierto,

evento pasado,

suspendido por desastre.

Agosto de espejos ciegos,

grifos secos de ternura

y apelmazada toalla

donde retorna la mancha,

acartonado odio

de almidón negro.

Hoy no descongela

el respeto en cubitera,

y hay que beberse el día

así,

tibio y espeso.

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