miércoles, 30 de abril de 2008

MADRIGUERAS

Enfermas,
terminales,
las ciudades vomitan
habitantes víricos.
Enquistados tras sus muros,
hozan en su miseria
estremeciéndonos
cuando la luz,
la que a veces se enciende,
nos muestra las heces pútridas
de lo humano.
Las paredes sucias
de grito empapado,
y niñas,
niños,
creyendo que la vida
era eso,
el infierno como hábito.
Cuánto terror
dan los espejos.
 

BRISA

Hay días
que camino a contraventana,
la cara al fresco,
maquillado de aire.
Erguido sin arnés,
centelleando a ojo
media sonrisa en oferta,
celebrando los cruces
y los roces.
Y no hay motivo
para tal lujo,
más bien al contrario,
pues los días pesan
y espesan los anhelos.
Pero me enfrento
a las luces,
pisando sombras huidizas.
Esos días
soy y estoy,
no falto
y se me nota.

lunes, 28 de abril de 2008

OCULTO

Por contar un sueño
soñado sin afán,
traicionero y casto,
pago penitencia.
Purgo lo infactible
y de lo factible
me exime la idiotez.
Soñar en secreto,
clandestino,
oculto tras la almohada
de los radares fríos
captadores de imágen
etérea y falsa,
detectores de anhelos
volátiles,
ajenos al dolo
y a la culpa.
 
 

jueves, 24 de abril de 2008

SENTIDOS

Sí,
ví la luz
del fondo de tu cuenca,
refractada,
irisada,
tras el azul de tu pupila limpia,
de torrente de abril.
Oí,
sentí el grave aterciopelado
de tu voz de marea baja
a oleadas mojando
mi cuerpo aterido.
No gusté,
ni tacté
en la vigilia,
mas sí en el sueño
del imposible vedado.
Por qué el hallazgo,
hoy,
a destiempo imprudente.
Por qué hay ansias
de ida y vuelta.

miércoles, 16 de abril de 2008

DÍA AJENO

Masticando vidrios rotos
junto a un vaso fundido,
sobre un mantel de lija,
busco la clemencia
de una ventana opaca
que solo me salpica
de migajas de luz gris.
Y sé que hay azul
que se me niega,
condenado a lo pardo,
o al celofán que no permea
ni gota ni silbo,
dejando en mi ropero
una camisa de ahogo
planchada a vapor de lágrima.
La niña me pide el tiempo,
mas cómo decirle
que todo lo debo,
que no puedo testarle
más que prisa,
deuda de vida
y otoñal calendario.
Dónde el árbol
y su sombra
donde enredar cometas.
 

martes, 1 de abril de 2008

TABACO

Intento salir del humo,
del que da contenido a mis toses,
a mis esputos.
El veneno marrón que respiro
degustando tóxicas bocanadas,
que me ahoga y mata,
me condena,
me encadena,
y llena
el vacío de los momentos,
los silencios,
las pausas,
palabras envueltas en papel
y volutas blancas,
o grises,
tiñendo las cortinas,
amarilleando canas
y sonrisa.
Escapo de la brasa,
la ceniza que ofende
los ropajes negros
y los blancos pavimentos.
Reniego de la elegancia,
del carisma liado,
incinerada virilidad
del patético suicida.
Busco el fresco
del aire que no llega
a recovecos de un pulmón
en ciénaga.
Sufro la ausencia,
me consume la impaciencia
de volver al agujero
de la garganta hervida
y boca calefactada
de áspero beso.
Lucho por la libre vida,
independencia
del absurdo,
de la lenta autolesión
gozada en sobremesa.
Huyo de ser fugitivo,
proscrito toxicómano,
encabinado,
aislado,
mal mirado
por incorrecto.
Querer,
quiero,
poder,
no sé.
Yá se lo cuento,
o lo invento
y miento.

ME VIERON.

Me vieron en el funeral de un punto muerto y yo disimulando. Soplé velas numeradas, sin presión desde una boca inhábil, celebrando u...