lunes, 1 de noviembre de 2010

Mucho suena
el rasgar de las cortinas
cuando el sol entra
a cuchillo frío,
seco,
a destiempo,
sin motivo aparente,
o no apreciado
por la torpeza
del despertar
sin brújula
que interprete los mapas
de los mundos ajenos,
los países amurallados
de silencio sin argamasa.
Y así deberá ser
o así estará escrito
pero no son maneras.
La historia no crece
a borbotón,
derramada sobre
los manteles,
así se vierte todo
y se mojan las rodillas
doloridas de escaleras.
Ignorar la pregunta
sin respuesta lógica
es el estribillo repetido
de una canción
desafinada a propio intento.
No son edades
para astenias de otoño
ni adolescentes rabias
de trasnochado acné.

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