CONFESIÓN

He pecado, sí lo confieso,
de la carne y hasta del hueso,
con la vida fui jugador.
Probé los humos alegres,
entre muslos calmé las fiebres,
trasegué cisternas de alcohol.
Y cierto es que dañé
tanto como yo amé,
lo grabé en la conciencia.
Pero culpas pagué
pues la errata también
lleva la penitencia.
Y algo de bueno yo hice,
gente hay que hasta lo dice,
mas no merezco el altar.
Conmigo pierde su tiempo,
sé que no soy un ejemplo,
tampoco apóstol del mal.
Así que juzgue usted,
en conciencia también,
si merezco castigo.
Ahora tengo que hacer,
que le vaya muy bien,
aquí tiene un amigo.


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