En días que no sé,
me acercaré a lo mío.
Lo mío de siempre,
lo de entonces,
cuando me forjaba.
En días que no sé,
me entrego al sol fiero,
al aire horneado
de los veranos verdaderos.
En días así,
de perro viejo,
me sumerjo en las aceras
que sobre ruedas cabalgué.
Son días que no sé,
días sabidos,
previstos e ignorados,
y en mi lugar
firmaré las edades
del meridiano ya cruzado.
viernes, 7 de agosto de 2015
En días que no sé.
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