martes, 6 de septiembre de 2016

ASTILLA DE LUNA.

Sabiéndome malherido, 
con esta astilla de luna 
que mi pecho abre, 
sigo camino al exilio 
desertando de las certezas. 

Fugitivo de las fechas 
y los relojes en llamas, 
me alimento de burbujas 
de tiempo perdido. 

Duermo a ratos, 
arropado con sonatas 
para violín anciano, 
sobre las hojas muertas
de un perenne otoño. 

Algún que otro día 
sonrío a las libélulas 
y a los gorriones saludo, 
formalmente, 
que lo cortés da 
más que quita. 

Riego las flores 
de mi barba cana 
y en mis huellas dejo 
algún verso perdido. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comente si quiere que se publicará si me place.

NO DEJÉIS.

Tras la celosía de un confesionario oscuro se camufla el mal engullendo pecados. En los altares, carne y sangre en ofrenda y sermón ...