lunes, 5 de septiembre de 2016

GRIS HABANERA.

Caída y hundimiento.

Yo que soy de las orillas, 
fronterizo 
y a la espera 
de marea favorable, 
expectador de los naufragios, 
tengo alma de árbol muerto, 
desarraigado y fugitivo, 
que navío busca 
para travesías inciertas. 

En los días de lodo, 
el hundimiento te reclama 
y abraza tu tropiezo 
con ternura arenosa. 

La corteza seca 
pide beber de lo turbio 
y en el alga se refresca 
a la espera del embarque 
de los remos perdidos. 

Habrá gaviota homicida 
en cualquier playa en abandono. 

Mientras tanto, 
tararear habaneras 
de emigrados urgentes 
acaricia el ánimo 
de lo inevitable. 


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