El fruto del sudor honrado se evapora,
asciende en nube negra a las torres
donde se atesoran los sueños.
La corbata de seda crece imparable
mientras ahorca impasible
la esperanza de manos callosas.
No hay pan nacido ni ganado,
solo pan arrebatado.
Una tecla,
una nota seca de un piano extraño,
es la señal para la ruína.
Tu vida tiene medida,
la fluctuación de un porcentaje.