miércoles, 28 de octubre de 2015

ABRAZOS ANTIGUOS.

Hay abrazos antiguos,
por la azarosa vida retardados,
que empujados por las ausencias,
siempre bruscas,
arañan el pecho
y herida dejan.
Hay lágrimas en mi hombrera
y mi camisa duele,
duele porque la falta es grande
y del dolor participo.
Cuánto daña el haber podido,
pero la vida daña
y cuando acaba,
en los demás duele.
Pero la verdad estuvo,
cruel y áspera,
en aquella sala última
de las frases siempre mal hechas.
Que la falta os sea leve,
dentro de lo posible
pues la memoria es agria
y dulce a cada rato.

martes, 27 de octubre de 2015

SOBRE CUBIERTA.

Chimeneas.

Cuando las cubiertas enmohecen 
y se buscan humos furtivos 
en estufas ahogadas, 
cual si de cónclave cardenalicio 
fuera la historia, 
el gato maúlla en la acera, 
huído de tejados resbaladizos. 
No se sostiene la duda 
sobre aleros dibujados 
a carboncillo blando. 
Bastante es ya transitar, 
sortear los líquenes, 
para buscar enredos de musgo 
desde alturas suicidas. 
A calleja viva, 
a contrapelo, 
se respira sin carbonilla 
a riesgo de atropello. 


viernes, 16 de octubre de 2015

EN UN MISMO DÍA.

En un mismo día
puede uno abrir los palomares,
desatar constelaciones
en galaxias amables
y morir entre muslos.
En ese mismo día
puede retornar la ausencia,
los vacíos viejos
que nos hurgan el entresijo,
y pasar uno puede
de la euforia húmeda
a la aridez de horizontes eternos.
Es el pensar,
el dudar,
el no saber nada
y querer todo saber en ansia.
El qué se puede,
qué no se puede,
si se debe o no,
la conciencia real
sin purgatorio posible
que te absuelva del error
de vivir errático,
como siempre ha sido.
Bienaventurado aquél
que en la simpleza se instaura.

jueves, 15 de octubre de 2015

MIRO.

Circunspecto


A veces miro, 
distante en hielo, 
en la atonía, 
neutro, 
expectador de nada 
pues sólo hallo hueco, 
vacío insano 
ciertos días 
de aconteceres sabidos. 
Ni me pregunto 
ni me contesto, 
miro, 
veo, 
y por mi mirada pasan 
las naves quemadas 
sin huída posible. 
Miro lo que pudo ser, 
lo de quizá, 
tal vez, 
mas no me importa. 
A veces, 
cuando así miro, 
no me importa. 
Podría caerse el Sol 
o colapsarse todos los Universos, 
que miraría, 
mientras posible fuera, 
miraría, 
así, 
como un vigía de piedra. 

miércoles, 14 de octubre de 2015

CONFESIONES DE ANDAR POR CASA.

Emborroné los papeles,
los que pierdo a cada poco
con los versos sin laureles
que se leen como de reojo,
con prudente desconfianza,
pues, viniendo de quien vienen,
no procede la alianza
con el truhán que los sostiene.
Porque no es más que vertedero
de sobrantes de esta mente,
terapia de sumidero
de alivio fresco y urgente.
Y podré escribir un día
que las gaviotas me acunan,
que el rosal me desafía
y me refugio en la luna
para escapar del jinete
del gran mandoble de hielo,
con el que se abren los cielos
y se convoca al piquete
de ángeles desahuciados
que se amputaron las alas,
tras arrasar todas las salas
de un Vaticano sitiado.
También escribir pudiera
que tu pelo es mi sostén,
que me libra de la fiera
fugitiva del andén
de la estación de tu boca,
de los regueros salvajes
de los muslos del ultraje,
y mi embestida más loca.
Como ven todo es estafa,
un aria vana en falsete,
delirios tras unas gafas
de un rapsoda petimetre.



lunes, 12 de octubre de 2015

HISPANIDAD.

Colgando de Europa,
como queriendo irse
sedienta de Amazonas,
está la Península amarga
donde viven los que no se saben.
Salvando Portugal serena,
franja melancólica que da rostro,
se halla el pueblo que se niega
y cuando se afirma huele a pólvora.
Confusos los colores,
fábrica de estandartes
que ocultan más que arropan,
la sangre cercana
la que más se ansía.
Arrodillado pueblo
de cruz a cuestas,
dónde las letras brillan,
efímeras de locura andante.
Piel bovina siempre tensa,
centrífuga y centrípeta,
más sentencias que argumentos.
España,
dicen que se llama,
lo que existir quisiera
liberando las fosas
nunca restañadas,
heridas de la tierra
que rencor supuran.
España de las derrotas
y las victorias robadas. 

domingo, 11 de octubre de 2015

Vienen días.

Vienen los aires de hueso roto,
el aire de cuchilla,
la sombra helada
de las palomas muertas
y viene la agonía
de no saber donde estás,
o si estás siquiera.
Hambre de sábana huérfana,
silencios robados
a una almohada agotada.
Vienen días de vaso sin colmar,
de no querer
ni ser querido.

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...