miércoles, 30 de diciembre de 2009

AÑO NUEVO

Me amenazan
campanadas festivas
de fecha de tránsito.
Campanadas multiplicadas
por el eco oscuro
de mi sala vacía.
Uva amarga
de hollejo recio
y esperanza
escondida
tras las doce en punto,
hora perpendicular,
frontera de agujas
para años sin papeles.
Bailará el teléfono
vibrantes tangos
sobre la mesa apática
y los propósitos,
anotados a tiza,
se diluirán con la gotera
de un ánimo
de teja rota.

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