LIZ

Los ojos de Liz cantaban
arias épicas desde el blanco y negro
y en color saturaban
los paraísos de toda diosa posible.
Reina y villana,
inocente y mezquina,
sus hogueras violeta quemaban
el alma de los mortales
en confesionario apantallado.
Nadie teme a Virginia Wolf
y Marco Antonio bebe bourbon
por los clubs,
huérfano de César,
matando gigantes camuflados
en petrolíferos pozos
al este del Edén.
Lloran las esfinges
el fin de la reina
envenenada de vida.



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