jueves, 8 de octubre de 2015

PINCHAZO.

Llevo pinchada la rueda
trasera derecha
de mi locomotor,
y entro en un bucle de giro,
con el mismo sentido
que lo hace mi reloj.
Será que el tiempo circula,
no avanza y especula,
se recrea burlón,
centrifugando la esencia,
mareando la conciencia
hasta que no haya yo.
Que no te hablen de caminos,
transcendencia o destino,
todo es rotación
y en una vuelta te quedas,
que al que va en esta rueda
no lo salva ni un Dios.



Al borde de la derrota.

Cuadro.

Tú, que te enfrentaste a molinos
de harinas tóxicas por el asfalto,
que viste del acero el brillo
hambriento por tu encarnadura,
sabiéndote candidato
al exterminio por la jauría,
no eres ni sombra en esta batalla
de lo cotidiano lacerante,
doméstico pero indomable
e inerme estás por ser ajeno.
Porque si dices,
porque si callas,
porque si ignoras,
porque si estallas,
porque te escondes,
porque te evades.
Porque no eres,
qué vas a ser,
ni ser quisieras
aunque nunca se te otorgue.
Y no estás para campañas
a las puertas de Stalingrado,
fueron cincuenta los inviernos
y el enemigo tiene trinchera cierta,
sabiéndose portador
de bandera vencedora.
A saber lo que durará esta guardia,
con los dedos escarchados,
la osamenta crujiente
y el ánimo agrio.
Mas tu derrota será retirada,
ni rendición ni cautiverio.

miércoles, 7 de octubre de 2015

PREGÓN.

Mercáu de Cenera 2015.

Se hace saber a todo 
aquél que escuchar pudiera,  
y pudiendo lo quisiera, 
lo que explico de algún modo 
que hasta un tonto lo entendiera. 
Que la vida son dos días, 
sin Dios, ni uno ni trino, 
y gastarla en desatinos 
cosa es de bellaquería, 
gente zafia y de mal vino. 
Atesorad primaveras, 
ahorrad en necio disgusto, 
que cualquiera, de un mal susto, 
queda redondo en la acera 
o tieso tras un arbusto. 
Gozad bien de los amores, 
padecer es necedad, 
siempre hay oportunidad 
o de encontrarlos mejores
o, por qué no, la soledad, 
que, si se lleva con seso, 
elegancia, galanura 
y una mano de cordura, 
siempre hay un trozo de queso 
para un ratón con bravura. 
Así que, resumiendo, vivid, 
que morir es un momento, 
agotad todo el aliento 
y en mala hora morid 
y que sea sin tormento. 




martes, 6 de octubre de 2015

GATO SIN BOTAS.

Sorprendido.

Panza arriba en los solares, 
noto vuestra mirada entre rendijas, 
ansiosa por mis pesares, 
mas yo me lamo indolente 
y me espanto los picores 
de vuestros ojos de avispa. 
Tras la valla me sitúo, 
íntimo en lo público, 
y maúllo cantares picantes 
para vuestros oídos rancios 
de amarillo misal. 
Me reluce la pelambre, 
salivas propias y ajenas, 
que por mis lomos pasaron 
como quien viaja en primera. 
Al nivel de los tejados, 
vulnerando chimeneas 
y a las palomas infartando, 
y al ras del suelo, 
entre hierbas, 
os huelo a la legua y media 
y distorsiono los rumbos. 
Tendré que vivir la sexta 
que de las siete me queda, 
ésta y la prórroga, 
que hace el siete 
que me resta. 
Y si he de hacerlo entre vías, 
de alero a canalón, 
mejor que en solar vallado 
de pupilas entre tablas. 
Que el ruido me espanta 
a la vez que me aburre, 
y la sarna no es vocación mía. 



lunes, 5 de octubre de 2015

SEÑALES.

Señales.



Esperar señales, 
erguido ante la nube 
con la herrumbre dispuesta, 
pero esta luz es lenta 
y el retardo desalienta 
a quien no tiene quien le escriba. 
Señal de mí, 
porque en señal me tengo, 
en prenda y señalado 
por el rayo,  
que en silencio quiebra 
el mástil más recio 
y después informa, 
con redoble de desatino, 
que se consumó el patíbulo. 
Señal, 
sin seña 
de remisión, 
que se extravía en el éter 
de una borrasca perezosa 
que quizá se ensañe 
con quien metal enseña. 
No da señales de vida 
quien de la vida sueña 
en el letargo amargo 
de la mazmorra de existencia. 


domingo, 20 de septiembre de 2015

Sistemas.

Dónde va uno a constelarse
cuando es falsa toda órbita.
El egoísmo es motor inmóvil
que todo paso genera
y la caricia se lleva
escamas de piel en desgarro.
Que es el amor estafa,
siempre lleva
más que otorga,
y se ensaña en las carencias
acotando territorios.
La indigencia de razones
que gobierna los entornos
asola las fortalezas.
La telaraña ahoga,
adhesiva y amarga,
reduciendo posibilidad
de redención de purgatorio.
Cuánto paso torcido
precisará una vida
para alinear planetas
hacia una estrella justa.

No espero.

No espero yo más vida,
que bastante ésta acorrala,
ni días de hojas secas
en el sendero escarpado.
Mi rastro es leve
y lo barrerá la llovizna,
no tengo vocación fósil
de perdurar en archivo,
pues igual me dará
cuando no sea.
Agota tanto el testimonio
cuando todo se presencia,
que no habrá pena
en el sobreseimiento.

SIN VERSOS EN LAS YEMAS

Se marchitaron los brotes  de versos en las yemas de estos sarmientos,  gélidos de la nevada,  y el racimo es promesa por incumplir.  No abu...