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MEDIA DOCENA


Yá son media docena
los años en los que gozo
de tu trino y tu aleteo
en mi ventana,
en cabecera,
gorrión silvestre,
mía toda
mas sin dueño.
Hoy casi arbusto
y ayer brote,
mínima yema
en mi tallo
yá leñoso,
nudoso,
marcado de hacha
y corazones a navaja.
Cómo me lates
cuando pasas,
cuando adornas
mi espalda
de interrogantes en percha.
Cómo siento
tus venas,
en inalámbrica conexión
con mi sangre en solera,
cuando abres las ventanas
de tus mellas en risa.
Arden tus fiebres
y tus lágrimas arrasan
con escozor de lava
el cuero de mi rostro.
El tiempo te levanta,
sigue erguida,
aun temerosa,
y mira los ojos,
no los rostros,
refléjate a cara limpia
y camina.
La existencia
es tu barca,
el timón es tuyo
y yo no puedo,
mas que quiera,
regir los rumbos,
gobernar vientos.
Puedo ser malecón,
refugio de temporal,
pero no soy planeta
que gravite las mareas.
Tan solo seis
son los años,
tantos tal vez,
los que me alumbras.
Tu pequeñez me salva,
espanta espectros
lastrados en cuarentena.
Mi niña,
mi paz,
mi amuleto.

Comentarios

  1. Verso escrito con mucho amor y la ñiña de tus ojos está preciosa.
    Que celebreis muchísimos años juntos.

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  2. Y un amuleto puede ser una palabra, aunque no se dijera, intuída en las miradas que el tiempo os concedió.

    Es precioso.
    Chuff!!

    ResponderEliminar
  3. Bien orgullosa podrá estar la nena de lo que le escribe su padre. Es un regalo maravilloso.

    ResponderEliminar

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.