jueves, 4 de julio de 2013

ATESORAR

Puedes hacer parada
en todo andén que se te cruce,
visitar los templos
tras arañar los parques
con tus pasos de cuchilla.
Hurtar palabras
por las ventanas de la escuela
y llenar los bolsillos
de ciencia en calderilla.
Podrías pretender
atesorar las luces
de farolas antiguas
de labrado bronce indiscreto.
Arrancar todo brote
de amor en huerto
y hacerte invernadero de placeres.
Pero el reloj inmisericorde
es notario de tu escritura.

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