Parirte

Parirte,
parir no pude,
mas la entraña duele
pues dí mi esencia,
mi sueño y mi vigilia
en que crecieras.
Pero la vida es marea
y no pude seguir
tus andaduras.
Ahora me niegas
sin que cante el gallo
y me inundas los pasos
de cualquier sendero.
Sigue en la fábula
que te alimentan
que habrá un día,
no sé cuál,
en que me reconozcas.
Te lloraré
a cada minuto
en que mía no te sienta.
Sé tú.
Tú misma
si te dejan
y serás yo,
lo que siempre fuiste.

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