Réquiem para Navidades perdidas

No queda en Belén pesebre,
expropiado hace dos días,
deambulando borrachos
los pastores despedidos.
Ni el incienso aromatiza
tanta cloaca inmunda,
apagándose el cometa
que los magos no hallarán
tras cerrar observatorio.
Sólo Herodes celebra
el expolio del impuesto
que desde Roma,  el César
decretó a voz de oráculo.
No redobla el tambor
de un pastorcillo enfermo,
sino timbales de ejecución sumaria.
Se agotan los fósforos
de la cerillera moribunda.
Nada es sagrado en los portales,
ni las familias
ni los benditos vientres.
Nacer es imprudente,
no nacer es un delito.

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