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MI RUTA.

Hacia la plaza.

Las lineas de carretera que pisé
no recuerdan ya mi ruta, para qué.
No soy más que otro viajero,
vagabundo y pendenciero,
mal aliento de cerveza y de mujer.

No habrá templo que me tenga en un altar,
al blasfemo se le suele condenar,
sólo cumplo penitencia
en celdas de mi conciencia,
ni yo mismo ya me quiero perdonar.

Cierto es que algunos versos regalé,
el talento, aunque escaso, malgasté,
como hice con el dinero,
con la hacienda y los aperos,
la semilla y los poros de mi piel.

En los antros más oscuros yo peleé,
navaja anheló mi carne alguna vez,
mas no quedan cicatrices,
intactas van mis narices,
tuve suerte, o quizá nací de pie.

Entre sábanas no me puedo quejar,
amé mucho y tuve que desamar.
De la miel a la amargura,
de la nube a la locura,
en buen puerto he tenido que atracar.

Y en esta orilla del río me senté,
ni los peces me saludan, no hay por qué,
ya no sé ni lo que espero,
cazo imágenes a dedo,
y las cuelgo de las ramas de un laurel.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.