sábado, 28 de noviembre de 2015

Me llamas, Madrid.

Nuevamente me centro
y al centro acudo,
a la ciudad de luces
y de sombras puras
que atraparon jirones
de mi piel violenta
por las aceras más improbables.
Madrid me llama
y a la cita acudo,
con la cincuentena a cuestas,
sereno y cicatrizado,
al lugar donde el pánico
me abordó en hospital infantil.
Navegaré la Gran Vía,
multicolor río
torrencial de humanos
y respiraré los humos
de la metrópoli magna
donde la fritanga pervive.

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