LOS MOMENTOS QUE ME APARTO.

Calle Avilés


Los momentos que me aparto
no son de retirada,
son de aire ante el ahogo,
cuando los sonidos engrasan
mi cuero permeable.
Las fugas,
las ausencias de presente cuerpo
y pasada idea;
el no estar en lo inestable,
no transigir con el bullicio
de los ritmos de culo en pompa
ni con vecinos paranoicos
de televisadas escaleras;
es todo más que necesario
para no despertar el grito.
El aullido que me habita,
latente y rabioso,
me muerde a cada poco
esta entraña erosionada
de arenas de todo viento
que el mapa me recorre.
Sé bien que hay quien me sufre,
quien padece la anomalía
del lobo desterrado,
sin entender de curas
para lo incurable.
Porque yo vivo en la huída,
furtivo en todo túnel,
fueron varios los alambres necios
que segué a mordiscos.



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