Cargo,
bajo los ojos,
dos infiernos en balconada,
miradores henchidos
de lava tóxica.
Debo huir
a sepultarme
bajo sábana de escape.
Que no debo estar,
hoy no debo ser,
pues sólo molestia
causa mi presencia cruda.
Un día de arresto,
terapéutico cautiverio
para eludir reflexiones.
Sin química de fármaco
que anestesie esta arena
que arrasa mis pulmones.
Hasta mañana, pues,
que será otro día,
no incomodaré
con mi figura gris
la primavera leve
de este día ajeno,
que no es mío
y me lo salto.
lunes, 19 de abril de 2010
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