CANCIÓN DE ALMIRANTE

Recuerdo que compré una luna llena
para eludir  las noches de cantina,
que suelen traer penas
y no indultan condenas.
Pero forzó marea en la salita
e inundó mi alma de su arena,
de espumas la alacena.
Pero quiero su sal para mi adobo,
si me falta la luz de ella la tomo.
Por mi ella orbita
y en su camisa
escondo las sonrisas que le robo.
A veces se estrecha la carretera,
y puede que se empine la escalera,
pero hay aliento
para el intento,
y se retoma el rumbo en mi patera.
Porque yo no soy más que un inmigrante
vestido con el frio del estrecho,
pero en el pecho,
escondo mis papeles de almirante.  

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