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Mostrando entradas de febrero, 2012

DÓNDE ESTÁ LA LLAVE

Cuesta encontrar la llave
de la caja acorazada
que atesora verdad pura,
sin aleaciones.
Circula, mientras, la estampa,
talón sin fondos,
estafa en fotocopia.
Sin moneda única
en certezas,
todo es divisa vana,
devaluada a la medida.
Cada uno pinta
su lienzo realista
de paisaje inventado.
y la sangre es vino
o el vino sangre,
la herida es propia
y el puñal ajeno. 

ARIDEZ

Animal de desierto,
eludiendo las medinas,
los zocos y las fuentes,
busco el silencio de duna,
caliente arena de soledad,
frente a la sombra multitudinaria.
Sequía de alma
mejor que regadío falso,
pues mienten los minaretes
y las palmeras.
Estafas en los templos
y en los mercados falacias.
Sólo el sol
y la aridez son verdad. 

TENSIÓN

Elasticidad se pierde
cuando se estira en exceso,
cristaliza el caucho en esencia
cuarteando el ánimo.
La grieta silenciosa
duele sin paliativos
viviendo en la disyuntiva.
No ayuda el ansia
por catalogar de continuo
y se torna gotero
de química tortura
en lugar de terapia.
Y la razón huye
cuando despierta la rabia,
la impotencia ante la llaga
rociada en vinagres necios.
Demasiada cuestión
de inciertas respuestas
fuerza el suspenso
en el vital examen.
Ser,
o no ser,
se planteaba el príncipe,
mas lejana queda
Dinamarca para la daga. 

ME ENSEÑARON

Me enseñaban, entonces,
que trabajar era el camino,
que la honradez la vestimenta
y la cultura el equipaje.
Ahora el camino es sendero
mientras mi terno se aja
y mi maleta se agrieta
sin etiqueta de embarque.
Mi madre de piel de lejía,
de amoniaco en suelo ajeno,
aquellas cosas decía
sin creerlas, ahora pienso.

ÁGORAS

Sólo habla la gasolina
por las ágoras de Atenas,
sitiada por la usura.
No hay persas
ni espartanos,
que la nueva guerra
es otra.
Mientras arden
los humildes
avanza invisible
el ajuste de las cuentas,
dueños del Olympo
secuestran Europa
ante los dioses dormidos.
Héctor embargado,
Aquiles despedido. 

LA PLANTA EN LA QUE HABITO

Creo que llegué a esa planta  del edificio vital que levantamos  en la que anida la duda.  Los cuadros son estampas barnizadas,  las ventanas plasmas que transmiten  infografías en alta definición.  Aprendí a cazar  volátiles palabras en falsete,  iluminadas de mirada huidiza.  Detecto el sermón  y las cartas a los corintios  que nos sirven de menú obligado.  Dejé cadáveres de dioses  en cada descansillo  buscando la razón,  asesinando la fe que ciega.  Maté los mitos,  anestesias sucedáneas  disfrazadas de realidad  pero forjadas en altares.  Y ahora dudo de la idea  que se corrompe en doctrina  mientras el contexto la desecha  y el abanderado la traiciona  en nombre de la praxis.  Y también topo  con baratija en los afectos,  las lealtades ensayadas,  la fraternal palmada  de piel de ortiga.  No sé si es madurez  la planta en la que habito,  pero es creciente  el ansia por la fractura  de las vidrieras empañadas. 

EVIDENCIAS RIMADAS

Es más que evidente que tú no cuentas pa ná,
que no eres más que mera mercancía.  Un voto a tiempo, un sueldo, una tasa más,  quién paga el catre de sus correrías.  Un dato oculto en un gráfico para presentar,  un cinturón al que sumar agujeros.  Un mero oyente en la clase de falsificar  gato por liebre, ladrillo por dinero.  Te echan al paro casi sin compensación  porque la crisis está hecha pa mortales,  que en el olympo no se sufre recesión y los recortes son coyunturales.  Ellos te dicen que te vienen a servir,  pero el servicio se ha puesto imposible,  todo perdido te lo dejan en un tris y después del desmán son invisibles.  Cuanto más trincan más los vuelven a votar,  porque la gente quiere ser tan choriza,  que si ellos roban a nosotros algo nos caerá,  y atamos perros con buena longaniza.  Y bien es cierto que te puedes indignar,  y se te escucha y resultas pintoresco,  cae algún guiño en la campaña electoral,  pero si ganan que te den viento fresco.  Y los que mandan son aqu…