Árbol errante

Mis móviles raíces
han catado todo suelo
y en toda geografía
exploran los terrones
pues nací árbol errante.
Mas cuando me transplanto
a la terca tierra roja
castigada por los climas,
donde los Santos Inocentes
tenían cabeza gacha
y el grajo es la milana,
entonces la savia grita
y florecen las yemas.
Al asumir nuevo trasiego
lloran las hojas
rocíos melosos
para el sol más cierto.

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