domingo, 24 de enero de 2010

COJERA DE ALMA

Cojera de alma luzco,
ademán torpe en recorrido,
y no asiento bien la base
y cimbrea el fuste
a cualquier viento o soplo,
peligrando el capitel corintio
de talla irregular,
amenazando colapso.
No sustento templo alguno,
ni edificio de aperos,
que soy sostén de nada.
Mas me deslizo,
ignorante de todo
salvo el síntoma,
consecuencia de un pellizco
de tenaza vieja
que retiene suministro,
voltaje mínimo para el paso.
Cojera de alma,
minusvalía de aliento.

1 comentario:

  1. Si hoy pudiesemos ver un templo antiguo en su plenitud nos recordaría un casino hortera de Las Vegas, es el maltrato del tiempo lo que les ha dado ese concepto de clasicismo. ¿Seremos nosotros menos. Nos convertimos en ruinas o en objeto de memoria y vida que aunque dolorosa también es gozosa ?

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