lunes, 30 de abril de 2012

Habré de agradecer
las facilidades
que se le ponen
a mis dificultades.
Ayuda impagable
para paliar
lo que hay de tolerable.
La pizca de sal
para que no empalague,
el veneno justo
para no morir de salud.
La hostilidad justa
para no perderse en el sueño
de tanta complacencia.
Quién necesita
una vida inocua. 

2 comentarios:

  1. Muy buen mensaje en versos de un bello poema.
    Saludos afectuosos.
    Leonor.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por la visita y el comentario. Un honor recibirla en esta humilde alacena de desvaríos.

    ResponderEliminar

Comente si quiere que se publicará si me place.

LAS PALABRAS QUE NO EMIGRAN.

En la rendija está la huída y en la bisagra lo posible mientras el viento amarillo barre las aceras negras. En tu mirada de almíbar ...