Ensordecedor es el trino
del jilguero psicótico
que anida en los rincones
de la casa del arriero.
El arriero que transporta
retales de concha y agua
para los pueblos ciegos
de nieve pasteurizada
en la ambulante misa
del cura desencantado.
El cura que perdió
la fe por los portales
y en somieres desnudos
donde absuelve a la viuda.
La viuda que no fue
casi esposa del difunto
y varea, al aire altivo,
el colchón de sus virtudes.
Virtudes de pedrería,
del rosario más ajado,
de negadas fiebres
de torpe consuelo,
siempre culpable.
sábado, 24 de enero de 2015
España negra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Ir de puntillas, suspendido, rozando capas de aire sobre pavimentos de lija. No tropezar ni marcar el paso, levitar sin mila...
-
Los propósitos en apósito y lo pendiente pendiendo en un tendedero a la deriva de los temporales. Con las cartas tan marcadas se confunde ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente si quiere que se publicará si me place.