Demasiada sangre es una gota.

Entregó la vida
al sueño fallido
del amor amado.
Creyó en los ramos
de flores de febrero
y en lunas melosas
que se tornan fuego
de licántropo doméstico.
Pero el rol sumiso
no es asumible
y buscó llaves de papel
para abrir mazmorra.
Mas los amos primitivos
pierden mal las propiedades
y el cuchillo del pan nuestro
acaba hablando en un mal día.
Demasiada sangre de mujer
es una sola gota.
Ahora es ríada
la que inunda de vergüenza
las calles silenciosas.
No puede haber cabida
para sábanas de terror
en este tendedero.
No hay aire que orée
la conciencia del hombre
que no llega a serlo.

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