Salivas marcadas.

De humo, pueden ser,
las cortinas de la alcoba
y de agua los roperos.
Puede la sábana levitar
sobre tu piel espumosa
mientras los jilgueros
trinan elegía de duelo.
Puede vomitar el cajón
cartas nunca abiertas, 
con franqueo a pagar
en el destino incierto.
De estaño pueden ser,
las vigas maestras
de la casa dúctil, 
y remodelar la escena
para un dueto floral
a pétalo hirviendo.
Todo es posible
entre carne viva,
todo puede darse
o perderse en la partida
de las salivas marcadas.

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