No compensa.

Reunido el cónclave de espinas
que las palabras convocan,
se acuerda la abolición del daño
que se instala en la apatía.
Porque la escena no muta
y crece la pausa entre alaridos.
Goteo,
intervalo que el craneo horada
sin remisión posible.
No compensa la atonía
de lo agónico cotidiano.
Perseguid fuentes
de aguas generosas,
bebed a gritos
y revolcaos en arenas de sal
y espuma tibia.

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