miércoles, 17 de agosto de 2016

PERDONA, LECTOR, PERDONA.

A veces caen
las horas insomnes
sobre mi frente quebrada.

Se expande la noche
en abanico de plomo
y el ser se agrava.

Ahumo el pecho
y hay parto de palabras,
prematuras siempre,
que vomito
de mal digeridas.

Elucubro sobre este ansia
por dejar constancia escrita
y pienso en las ideas
como miasmas tóxicas
que expeler debiera.

Quizá sea locura cierta,
y sólo ejecuto dictado
por las voces que niego.

Perdona, pues,
lector paciente,
estas breves neuras
que te llovizno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comente si quiere que se publicará si me place.

BATRACIO.

Uno va a aprender  a recuperar palabra,  aunque sea más croar  de batracio en charca,  que no príncipe encantado  y no habrá beso ...