MADRUGANDO EN VIERNES.

Madrugaremos en viernes,
de buen talante.
Asearemos el esqueleto
en menoscabo y daremos lustre
a lo que cubre la calavera.
Algún aroma,
menos antiséptico,
endulzará la presencia leve
en los pasillos,
cual si fueran alamedas.
Músicas surtidas
en las orejas entumecidas
por el degüello,
paseos presidiarios
y lecturas
entre visitas.
Aquí me tengo
y os tengo,
también en viernes,
se os quiere
desde este cerro,
del que se bajará
triunfante.

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