lunes, 15 de junio de 2009

EL PEDERNAL DE LAS HORAS

Las horas,

las de pedernal,

se rozan

incendiando relojes,

siempre desorientados.

Horas densas,

en arista,

que dejan marca

de pedrada.

Es cuando el tiempo,

elástica cinta

discontínua,

se contrae

tras ser forzado,

condensando

momentos

antes dilatados.

El cielo se encapota

de nubes de pegamento

que descargan

aguaceros lentos,

encolando las calles,

las mesas,

los lechos

y así,

adhesivos,

atrapados somos,

ligados a la maraña

temporal

que nos devora.

 

 

 

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