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UN DÍA CUALQUIERA


De repente
llega un día,
sin previo aviso,
y muta la esencia
de las horas que lo forman.
Se descabala el mapa
del horario
y los minutos
se funden deslizándose
entre los dedos del mortal.
Son días necios,
que arrinconan
contra los muros
o te empujan solícitos
al filo del acantilado.
Se empeñan en el desastre,
o en la ansiedad sobrevenida,
la visitante extemporánea
que rompe tus cuadernos.
Y la memoria,
aliada de la conjura,
trae los grises,
los negros,
y enturbia la luz
de lo que era
un buen día.
Días para no estar,
no verse,
no sufrirse
ni ser sufrido. 
¿Qué te pasa?
Nada.
Y es nada
pues es vacío.
Es el cero
que se acintura
en tu cuello,
axfisiando anhelos.
Pero pasan,
esos días pasan
y vienen otros gratos,
a ratos,
o no,
o regresan
y se tornan sintonía,
guión,
del serial vital
que uno escribe.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.