miércoles, 17 de marzo de 2010

ME LLAMAN TRISTE

A mí me dicen el triste
por los versos que yo vierto,
mas con la tristeza acierto
viendo yo lo que tú viste,
que vivir para estar muerto
no es razón para alegrías,
con esa filosofía
mejor ciego que estar tuerto.
Pero tengo verso alegre,
que nadie vivo lo dude,
que he vivido lo que pude
sin credos y sin pesebre.
Y puedo cantar las luces
que me da mi luz del Alba,
me da risa y me da calma
y es mi templo sin más cruces.
Y puedo cantar las flores,
las que corto sin rubor
en jardines del amor
y frutos de desamores
que degusté a boca abierta
amargando el paladar,
pero lo amargo endulzar
es labor del que no acierta.
Pero vivo en cada instante
minutos de gloria vana
con redobles de campana
cuando la tengo delante,
a esa mujer que me lava
con sus labios mis sudores,
mis carencias, mis temores
a esta vida que nos cava
una fosa inevitable.
Mas con ella es habitable
este mundo que se acaba.
Y canto a la luz del día,
pues engendré la Alborada,
y a la tarde en temporada
de pieles que escalofrían
a mi roce de agua viva,
a mi amar a  bocajarro,
con más seda que desgarro,
que esa es mi iniciativa.
Que triste a mi no me llamen,
que si río es con razones,
mas no río a borbotones
ni a bandos municipales.
Y quién tenga en la comedia
su afán de fin de vida,
que las entradas las pida
que no es gratis tanta feria.

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