No sé si mi cantar acierta
con las cuerdas de los violines
que desatan a mar abierta
las danzas de tus delfines.
No lo sé mas lo intento,
me sumerjo en tus misterios
cargado de voz y acento,
internándome en tu imperio,
que con susurros conquisto,
de mil sílabas provisto,
con sonrisa en gesto serio.
Sobre tí vierto mis lunas,
constelaciones de espejos,
mi palabra es quién te acuna
con voz rota de oro viejo.
No sé si soy futuro,
si presente dilatado,
solo soy fruto maduro,
en la entraña azucarado
y de corteza amarga,
pero nunca seré carga,
solo atillo bien atado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Ir de puntillas, suspendido, rozando capas de aire sobre pavimentos de lija. No tropezar ni marcar el paso, levitar sin mila...
-
Entre años raros te despliegas en esplendores de esperanza. Entre meses raros y terminales de nuevas eras te proclamas plena, tú, peque...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente si quiere que se publicará si me place.