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CANCIÓN GUARDADA

Ahora sé bien que estoy afuera,
débil, desnudo y lívido de frío,
que todo error es mío,
que no hacen falta pruebas.
Porque la luz se niega en positivo
a bañar las entrañas de mi cuarto
y cuando me levanto
de sombras soy cautivo.
Y es que la ciudad está flotando
como aquel cadáver del suicida,
que empaquetó su vida
en dos cuartillas,
para volar, desde un puente, saltando.
Y no hay astillas para chimeneas,
que todo se gastó en carpintería,
para una estantería,
y mal arden las fotos en la hoguera.
Que poco bailan hoy esas cortinas
cuando el sol se cuela al dormitorio,
y espanta los demonios
que minaron mi almohada con espinas.
Y es malo diplomarse en matrimonio
para sacar licencia de ser padre,
pues los tiempos expanden
lágrimas que vertiste en paritorio.
Y pasan meses cómo pasa el tren
que soberbio ignora al apeadero,
bajo aguacero,
y te sueldas al banco del andén.
Y nunca encontrarás el costurero
para intentar sutura de la entraña,
por qué te engañas,
si eres barro, desecho de alfarero.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


MADRE

Desde un extremo
del cordón que nadie corta,
sintiéndome aun gajo
de la fruta generosa,
tengo palabras
que no pagan el débito
contigo,
planeta madre
que diseñó mis órbitas.
Oigo tu voz en la distancia
cantando copla entre cacharros
para espantar la pena
que nos nublaba.
Tu cetro era fregona malpagada,
tu trono mesa camilla a media noche,
tu voz la ley,
no siempre ejecutada.
Desde las canas que me urden,
distancia y tiempo no son nada
pues te siento en mi esqueleto.
A falta de flor te mando verso
que tiene aroma y no marchita.

DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.