jueves, 19 de marzo de 2015

PADRE

Fuga

Tú no te acuerdas, 
seguro que no te acuerdas, 
que sin parirte te dolí 
como hoy te duelo. 
Tú no te acuerdas, 
cómo acordarte, 
de los paseos verdes 
entre castaños jubilados. 
Tú no te acuerdas 
del miedo, 
del pánico entre plantas 
de un hospital en torre, 
donde parchearon tu corazón 
que nació abierto. 
No recuerdas qué soy, 
que soy y estoy, 
que seré lo tuyo 
y, 
unos pasos por detrás, 
seguiré tu andanza. 
Padre soy, 
esa opción tuve, 
y aunque la vida se expanda 
entre órbitas imperfectas, 
mi poca luz es tuya. 



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