lunes, 25 de julio de 2016

EL VIEJO Y EL MAR.

El viejo y el mar.

Bañado en tiempo 
más que suficiente 
para que las mareas no mojen. 

Ajeno a las corrientes 
e impertérrito 
ante avatares posibles. 

Transitando el oleaje 
a pie, 
paso lento 
y expectante, 
sabedor de la gaviota 
que sobrevuela, 
a punto 
para la última llamada. 

No hay quien te salpique 
de alegrías vanas 
o lágrima a destiempo.

En soledades, 
nadador de fondo 
en el océano vivido, 

Ya no preguntas por qué, 
sino cuándo, 
en qué marea 
fondeará tu barca. 


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