En el tiempo en que la tierra
la entraña negra entregaba,
hubo hombres, niña,
que su vida sepultaban.
Sin más sol que una lámpara,
respirando polvo fiero,
por las arterias, niña,
de la tierra se inyectaban,
para robar la sangre negra
que tu casa calentaba.
Hubo momentos, niña,
en que la tierra enamorada,
esponjada de orificios
a esos hombres abrazaba.
Negro carbón y negro luto,
negra rabia cultivada,
que contra la usura, niña,
las calles abarrotaba.
Pero la mina se muere
por desidias concertadas,
por traiciones y avaricias
que apañaron esta nada,
este desierto, niña,
que el futuro hipotecaba,
Santa Bárbara bendita,
patrona de casi nada.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Santa Bárbara.
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