Son los tiempos.

Su vida dio un giro
de ciento ochenta gramos
de coca mal cortada.
Son los tiempos.
De diosa de las noches
a odiosa de las madrugadas
pasó sin pena ni euforia,
cumpliendo años
a horcajadas
sobre regazos blandos,
no siempre reconocibles.
Son los tiempos.
Risa luminosa,
ahora chasquido
de metales rojos
de prisa oscura
por hallar la puerta.
Son los tiempos.
Los ritmos,
los compases
que círculos trazan
cojeando sobre una aguja.

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