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Monólogo complaciente

Que sepa usted que soy corriente,
yo nunca tuve pretensión de altura,
que tenga gesto tosco e indolente
quizá se deba sólo a la impostura,
uno no goza de mucho don de gentes
que a mi la masa me la trae madura.
Por qué ese afán de alistarme
y de darme filiación,
si por casar yo no caso
ni con Dios.
Que tengo amigos no voy a negarle,
y cada uno con su coyuntura,
honrosos hijos de su padre y madre,
con su contexto y su infraestructura
y gran paciencia para soportarme
como yo hago con sus desmesuras.
Como la vida es compleja,
algún amigo perdí
pero no siempre fue, vieja,
por mí.
Y de los amores mejor ni contarle,
que fui surtido en esta corta vida.
Hay cicatrices y algún agradable
recuerdo tierno por mi geografía.
Pecaditos, alguno inconfesable,
que yo perdono pues son cosa mía.
Y qué le importará a nadie
todo lo que le conté,
si no tuviera bastante
yá  usted.

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CEDIENDO PASO A LA PRIMAVERA.

Foto: José Ramón Viejo.
Acababa la Folixa  de este año de tiempo incierto  y te retiraste,  en sabio silencio  con sonrisa a medias.  Mieres lloró  tu ausencia por sus calles,  la charla afable  y la broma pícara.  Hay vacío en el Puerto de Pinos, huérfano de símbolo,  y en La Bodeguina quedan retrato y caricatura,  recuerdo amable  de quién amable fue,  de uniforme o de paisano,  siempre paisano,  de chigre y puerto,  de cabaña y calle.  Tu pueblo,  ahora también mío,  nota la falta  de la gente buena,  escasa aun en Folixa.  Te fuiste galante,  cediendo paso a la primavera.


DESEOS 2017.

Que lo que quede les sea amable,
que lo que venga sea con piel,
los sinsabores de miel
y los vientos favorables.

Que sólo duelan con gusto
mientras expriman placeres,
siempre gratos los quehaceres
y que triunfen los justos.

Que las mentiras sean piadosas,
que las verdades sean ciertas,
que se apaguen las alertas
y que se enciendan las rosas.

Todos los días aprendan,
que nunca olviden lo bello,
la curvatura de un cuello
y los besos que nos vengan.

Que sean felices a ratos,
y que sea con frecuencia,
que este año no haya ausencias
ni piedras en los zapatos.

Es mi deseo sincero
para las gentes sencillas
que no saben de rencillas
ni pleitean por dinero.

816

Celda ochocientos dieciséis,
galería de los degollados,
mal caídos y trepanados,
gente decente, de buena ley.

Unos con habla confundida,
otros fundidos y sin habla,
los silencios nos delatan,
lo perdido nos da vida.

Desde la altura divisamos
ciudad antigua y moderna,
gente sana, gente enferma,
figuras  que apaisajamos.

Nos visita gente noble
con la que.no me hablo ahora,
es que no hablo, señora,
y se incomoda, la pobre.

En la ochocientos dieciséis,
galería de los degollados,
escalafón voy avanzando,
y pronto libre me veréis.

Y todo gracias al que estudia,
al que crea conocimiento,
ciencia y razonamiento,
sin oraciones ni curias.