viernes, 13 de noviembre de 2009

ARMAS CELULARES

Andanadas de espinas

por telefonía móvil

atacan mis almenas,

mas no estoy

fortificado.

Y sangra el oído

rencillas viejas

pues da igual el pretexto,

el argumento clásico

del drama ensayado.

No es así,

paseando precipicios,

como se avanza

en los meses pasados.

Menos aún en compañía,

custodiando porcelanas,

entre los torpes dedos

que insisten en el réquiem,

en lugar de la sonata precisa.

Ódieseme sin ambages,

publíqueseme en los edictos,

pero no cargará mi espalda

con los derribos buscados,

negados e insistidos.

Cúlpeseme,

si se quiere,

de todo crimen,

mas no acataré condena

por los suicidios lentos.

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