domingo, 29 de septiembre de 2013

Galán

Tener al mezquino enfrente,
vanagloriándose en su vacío,
henchido de arrogancia hueca,
tan simio,
tan ajeno a su estulticia.
Condecorado en la marca
de su flamante polo.
Fundada su valía
en llavero de automóvil.
Mas bajo la gomina
como boina,
el milenario gañán,
carne y hueso
sin salazón que le salve.
Mito en los desguaces
de amor de saldo
de jueves tardío.
Fina estampa
amarilla de orín
de seminario.

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