Cuando entras a la mañana,
recién nacido de un sueño amable,
celebras vida regalada
como estreno,
impregnado de aroma
amniótico de onírico.
Natividad cotidiana,
casi siempre prematura.
Cada día neonato,
siempre mortal,
vida nueva en cada hoja
del preceptivo almanaque.
Llegarás a la noche experto,
sabio anciano de jornada,
asumiendo nueva muerte
con el bostezo sintomático.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Madrugar
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
SIN VERSOS EN LAS YEMAS
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Se marchitaron los brotes de versos en las yemas de estos sarmientos, gélidos de la nevada, y el racimo es promesa por incumplir. No abu...
-
Ir de puntillas, suspendido, rozando capas de aire sobre pavimentos de lija. No tropezar ni marcar el paso, levitar sin mila...
-
Los propósitos en apósito y lo pendiente pendiendo en un tendedero a la deriva de los temporales. Con las cartas tan marcadas se confunde ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comente si quiere que se publicará si me place.