lunes, 13 de febrero de 2017

DIARIO DE A BORDE VI.

Tanto abusé del don de la palabra
que me brotó un rosal en la laringe,
la voz me descalabra,
huerto de muerte labra
una asesina esfinge.

Habrá que proceder al desalojo
desahuciando de urgencia la garganta,
lo que contiene espanta,
chirría lo que canta.

Nunca creí en agüero y mal de ojo,
se ceban los azares en mi ser,
lo vivido también tuvo que ver,
lo fumado también quema rastrojo.

Voz pierdo pero no el voto,
y voto a bríos y a todos los infiernos,
que aún me aguantáis varios inviernos,
en silencio pero devoto
a la vida que me quede por vivir,
a la gente que aún me quiere bien,
a los versos que se forjan en mi sien,
a las bromas que aún nos quedan por reír.





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